La competencia

Una sana competencia es clara en cualquier situación.
Algunos ganan, otros pierden. Es sencillo, es simple. Sin enredos.

Pero en un mundo cuando todos ganan, ya no es tan satisfactorio la victoria.
Se vuelve un mundo sin esfuerzo, sin enfoque, sin objetivos.

Nuestro cerebro esta enfocado en obtener lo que quiere, es un instinto animal que no podemos subestimar o apagar en nuesta vida.

Al doblegarlo, instintivamente nos vemos sometidos a una estabilidad de «comodidad» que nuestro cuerpo no esta acostumbrado. Libre de esfuerzos, libre de pensar en solucionar problemas, libre de poder vivir.

Neuróticos del carácter dentro de la sociedad mexicana

Los psiquiatras analizan el comportamiento de sus pacientes a partir de patrones del habla, movimientos y posturas. Es posible que un tercero, con desarrollo y conocimiento, detecte nuestro “yo” equilibrado o desbalanceado.

M. Scott Peck, en su libro El camino menos transitado, expone un análisis fundamental que puede aplicarse al autoconocimiento y al equilibrio del “yo”.

El discurso de un neurótico se distingue por expresiones como: “debo”, “debería”, “no debería”, lo cual indica que la imagen de sí mismo que se ha forjado es la de una persona inferior, que nunca da la talla y que siempre toma decisiones equivocadas.

A este tipo de personas se les conoce como neuróticas. Viven en constante sensación de inferioridad. Es común que el ser humano se compare con otros; esto forma parte del desarrollo de la conciencia y marca la diferencia entre un cerebro con corteza prefrontal desarrollada y uno que se deja llevar por impulsos derivados de la amígdala.

Scott Peck nos ofrece una solución a este tipo de pensamientos.

Estas personas se responsabilizan de sus dificultades y entienden que tienen problemas. Su tratamiento suele ser sencillo mediante sesiones de psicoterapia.

Los neuróticos identifican su comportamiento y pueden progresar constantemente ante las dificultades de la vida. Sus pensamientos, aunque comparativos, pueden convertirse en impulso para ejecutar acciones.

Por otro lado, el autor menciona otro tipo de neuroticismo, llamado neuróticos del carácter.

El discurso de una persona con trastorno del carácter se distingue por expresiones como: “no puedo”, “no podría”, “he de”, “he tenido que”, las cuales reflejan a alguien que no percibe control sobre sus decisiones y cuya conducta está dirigida por fuerzas externas.

Este tipo de trastorno es frecuente en personas con “parálisis por análisis”. Estos pensamientos derivan en comparaciones constantes, ansiedad, estrés y falta de energía para ejercer un cambio.

Como análisis, el autor expone su punto de vista sobre cómo tratar a este tipo de personas.

Es difícil tratarlas, ya que no se ven como el centro del problema. Consideran que el mundo debería cambiar antes que ellos. Rara vez reconocen que deben actuar para generar un proceso de transformación, lo que dificulta su autonomía emocional.

Coloquialmente, a este tipo de personas se les conoce como “víctimas”, y a su comportamiento como “victimismo”.

Como análisis general de estos dos tipos de neuroticismo, derivados de estados inconscientes, el autor expresa que los neuróticos tienden a hacerse infelices a sí mismos, mientras que quienes padecen trastornos del carácter hacen infelices a los demás.

El encuadre de estos dos tipos de neuroticismo es clave para el autoconocimiento, incluso sin la intervención de terceros. Una autocrítica continua de nuestros pensamientos y acciones ante la sociedad nos ayuda a ser constantes y a desarrollar resiliencia, inherente al ser humano.

Como parte de mi contribución, realizo un análisis de la sociedad mexicana con el objetivo de fomentar mejores líderes, personas y comunidades, promoviendo el autoanálisis crítico sin depender siempre de factores externos.

Hoy en día, estamos saturados de sobreinformación, buenas y malas prácticas, y de supuestas soluciones rápidas. Muchas veces, el camino más sencillo parece ser la automedicación legal o ilegal, junto con la drogadicción.

El uso de sustancias conduce a un encierro mental que dificulta el autoconocimiento, debilitando la voluntad y evitando enfrentar pensamientos y dificultades.

El sufrimiento es una de las principales vías para el crecimiento personal. Representa la superación orgánica hacia una vida plena y autónoma.

Este crecimiento se reflejó en generaciones de la posguerra, donde, al vivir en entornos de escasez y pocas oportunidades, enfrentaron la vida sin depender de medicación o drogas. Su desarrollo fue más orgánico y autónomo.

Sin profundizar en análisis que requerirían mayor investigación, reflexiono sobre los entornos en los que he interactuado con distintos mexicanos, en diferentes estados y situaciones.

Para beneficio de la sociedad mexicana, existe una alta posibilidad de crecimiento. Sin embargo, falta una contribución colectiva firme para generar un cambio profundo, lo que limita esta intención de mejora.

Aunque existe información que promueve la autorreflexión, las distracciones suelen tener mayor impacto, manteniendo a las personas en ciclos de estancamiento o “vida dormida”.

Tarde o temprano, el sufrimiento forma parte de un nuevo amanecer. No hay mayor fuerza que el sufrimiento consciente, y este solo tiene una vía: la acción.

La sociedad mexicana encaja, en su mayoría, en un neuroticismo simple, donde el pensamiento conduce a la acción. Sin embargo, en generaciones más sensibles, derivadas de la sobreprotección, aumenta el trastorno del carácter.

En sectores vulnerables, muchos mexicanos desarrollan trastornos del carácter derivados del sufrimiento temprano. Estas personas fortalecen su capacidad de acción, reducen la comparación y aceptan su situación, contribuyendo a su entorno con mejores oportunidades.

Actualmente, la promoción del “dinero fácil”, vinculada a música que fomenta la violencia y a un bajo nivel de autorreflexión, impulsa caminos erróneos que conducen a vidas inestables y de alto riesgo.

Esto genera estados simulados de lucha territorial, vinculados a la supervivencia, donde predominan la división, el resentimiento y la inseguridad interna, proyectados como valentía y superioridad.

En contraparte, el trastorno del carácter puede acompañarse de una quinésica vulnerable: cuello y espalda encorvados, pies abiertos, mirada alerta o dirigida al suelo.

Este tipo de neuroticismo vive en negación constante y suele manifestarse mediante quejas silenciosas. Puede presentar comportamientos distintos según el contexto, modificando tono, postura y actitudes.

Como menciona el autor, es complicado tratar a este tipo de personas. Iniciar su autocrítica es el primer paso.

Este neuroticismo se refleja en mexicanos con vida cómoda que se sienten insatisfechos con sus logros y esperan que la sociedad los recompense sin una contribución proporcional.

Esto facilita el recurso a la corrupción o a vías ilegales cuando no obtienen lo que esperan, satisfaciendo su necesidad inmediata de recompensa.

Este patrón puede volverse contagioso en su entorno, convirtiendo a estas personas en el centro de su “tribu” y desplazando a quienes no refuerzan su narrativa.

Sin reflexión, este proceso puede escalar hacia el narcisismo.

Este texto es una introducción al análisis personal. Cada individuo debe construir su propio encuadre para una autocrítica honesta, sin depender exclusivamente de opiniones externas.

Concluyo este ensayo con una reflexión de M. Scott Peck:

“Si no eres parte de la solución, eres parte del problema”.

Enfoque

Es sencillo brincarse pasos en cualquier actividad, es un estimulo de avance para el cerebro humano.
Esto puede ser perjudicial o puede ser beneficioso, pero lo que en realidad satisface es terminar antes.

La paciencia y enfoque en cualquier actividad parece verse escasa, pocas personas lo dominan. Pocas personas lo aprecian o lo buscan, pueden confundirlos por lentos o sin motivación.

Sin darnos cuenta que la constancia es una clave para terminar tareas y proyectos, no es la rapidez.

La adicción a estas emociones nos envuelven en un mundo productivo, distraído y consumista.
Es un beneficio que gozamos hoy en día y que desata una gran competencia, eficiente y sostenible.

¿Si la mayoría se enfocaría en terminar tareas con gran valor y calidad, esto fuera diferente?

El punto blanco

Los proyectos inician con simulaciones en nuestra mente, ocasionando pensamientos caóticos o estimulantes.
Los pensamientos derivan de nuestro tipo de temperamento, ya sea para bien o para mal.

Si el proyecto no se alinea a tu vida actual, tal vez sentirás cambios drásticos en tu cuerpo.
Aumentos del estrés, ansiedad, tristeza.

Si el proyecto se alinea a tu crecimiento, podrás sentir estimulación por terminar o simplemente sentir la relatividad del tiempo.

Balancear estos dos estilos de vida es un desafío.
Hacer lo que amas y aborrecer lo que no deseas.


No es sencillo, no es inspirador. Pero te permite avanzar.
No tan rápido, no tan lento.

Sino en un punto blanco.

El grano de arena

Un grano de arena se percibe si lo observas con una mirada fija, una mirada que te permite enfocarte en solo un punto. Ignorando el mundo exterior.

El grano de arena brilla, contra luz. Puede tener forma circular o no tener forma. Todos parecer ser iguales pero todos los granos de arena son diferentes.

El grano de arena es tu attention, cuando enfocas tu mente, tu mirada y tus habilidades en algo que miras que brilla. El mundo exterior es ignorado, porque en ese momento tu empiezas a enfocarte en lo que brilla. No el el ruido exterior.