Una sana competencia es clara en cualquier situación.
Algunos ganan, otros pierden. Es sencillo, es simple. Sin enredos.
Pero en un mundo cuando todos ganan, ya no es tan satisfactorio la victoria.
Se vuelve un mundo sin esfuerzo, sin enfoque, sin objetivos.
Nuestro cerebro esta enfocado en obtener lo que quiere, es un instinto animal que no podemos subestimar o apagar en nuesta vida.
Al doblegarlo, instintivamente nos vemos sometidos a una estabilidad de «comodidad» que nuestro cuerpo no esta acostumbrado. Libre de esfuerzos, libre de pensar en solucionar problemas, libre de poder vivir.
El punto blanco
Los proyectos inician con simulaciones en nuestra mente, ocasionando pensamientos caóticos o estimulantes.
Los pensamientos derivan de nuestro tipo de temperamento, ya sea para bien o para mal.
Si el proyecto no se alinea a tu vida actual, tal vez sentirás cambios drásticos en tu cuerpo.
Aumentos del estrés, ansiedad, tristeza.
Si el proyecto se alinea a tu crecimiento, podrás sentir estimulación por terminar o simplemente sentir la relatividad del tiempo.
Balancear estos dos estilos de vida es un desafío.
Hacer lo que amas y aborrecer lo que no deseas.
No es sencillo, no es inspirador. Pero te permite avanzar.
No tan rápido, no tan lento.
Sino en un punto blanco.