Los proyectos inician con simulaciones en nuestra mente, ocasionando pensamientos caóticos o estimulantes.
Los pensamientos derivan de nuestro tipo de temperamento, ya sea para bien o para mal.
Si el proyecto no se alinea a tu vida actual, tal vez sentirás cambios drásticos en tu cuerpo.
Aumentos del estrés, ansiedad, tristeza.
Si el proyecto se alinea a tu crecimiento, podrás sentir estimulación por terminar o simplemente sentir la relatividad del tiempo.
Balancear estos dos estilos de vida es un desafío.
Hacer lo que amas y aborrecer lo que no deseas.
No es sencillo, no es inspirador. Pero te permite avanzar.
No tan rápido, no tan lento.
Sino en un punto blanco.